Pocas -o casi ninguna- abuela están tan familiarizadas con las nuevas tecnologías como Filomena Feijoo Sánchez. A sus 85 años, tiene un perfil en Facebook para comunicarse con sus nietos y hasta no hace mucho publicaba el blog de viajes La Correcaminos. Dice que lo abandonó porque sumaba pocos seguidores. Lo de juntar palabras ha sido un vicio desde siempre, mucho antes de que Internet abriese una ventana para contar historias a todo el mundo y sin editoriales de por medio. En su casa atesora una valiosa colección de relatos de consumo doméstico. Ninguno ha visto la luz, ni mucho menos se ha sometido al examen de un jurado. La excepción ha llegado, sin embargo, con Un lugar donde nunca hace frío. La narración acaba de recibir el reconocimiento del IV Concurso de Relatos Escritos por Personas Mayores, en el que Filomena Feijoo Sánchez ha sido finalista. Organizado por RNE, el periódico La Vanguardia y el programa Gente 3.0 de la Obra Social La Caixa, la iniciativa quiere promover el hábito de lectura, el uso de la imaginación y la actividad creativa en los mayores. Con un texto que aborda el alzhéimer -Cabeza vacía-, la ganadora del certamen es Luisa Horno Delgado, residente en Zaragoza.
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