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| Gerardo Conde Roa, Benita Carlowitz y su hija menor, Zita, que tiene un año, paseando por la zona de Salgueiriños FOTO: César Martínez |
Gerardo Conde Roa y su mujer, la alemana Benita Carlowitz, componen una pareja muy bien avenida que suele hacer la compra diaria en el mercado de Abastos y dar largos paseos por el casco histórico en compañía de sus dos hijas, Paulina, de 3 años, y la pequeña Zita, de uno. Durante toda la campaña dieron la típica imagen de familia feliz y ayer la situación no cambió nada en absoluto, porque Benita y sus hijas acompañaron al ya alcalde in péctore a varios de los compromisos que tuvo que atender, sobre todo con los medios de comunicación, tras ganar la partida por mayoría absoluta a sus dos principales rivales, Xosé Sánchez Bugallo y Rubén Cela.
Entre Gerardo y Benita se nota que hay buena química. Algún cursi diría, incluso, que su amor estaba predestinado, porque los padres de la alcaldesa tienen una casa en un pequeñísimo pueblo alemán llamado Heyda, en Sajonia, y a muy pocos metros del citado inmueble pasa el Camino de Santiago. Sobre este particular, Gerardo recuerda que la primera vez que visitó dicho pueblo, que cuenta solo con trescientos habitantes, el que se convertiría en su suegro le llevó a que conociese ese tramo de la Ruta Jacobea, por el que cada año pasan cientos de peregrinos en ruta hacia la capital gallega.
Benita, sin embargo, no nació en Heyda, sino en Fráncfort, y como buena germana aprendió rapidísimo el español, que habla con absoluta fluidez y tan solo con un levísimo acento extranjero. Conde Roa, en cambio, como buen español, está teniendo más problemas para aprender el alemán, si bien afirma que "prospera adecuadamente". Su mujer viaja con cierta frecuencia a Alemania para visitar a su familia y el que será nuevo alcalde de Santiago también disfruta mucho cuando puede hacer una escapadita por aquellas tierras, sobre todo en verano.
¿Que quién manda en casa? Gerardo lo tiene muy claro: "Ella, por supuesto".
local@elcorreogallego.es
PISO EN SAN ROQUE Y UN PEUGEOT 307
•••Benita Carlowitz se mostraba ayer feliz del triunfo conseguido por su marido, pero se le nota en la cara cierto temor a que su cargo como alcalde pueda alterar la paz y armonía familiar. Ambos ya han hecho planes de futuro para que eso no ocurra y, de hecho, intentarán seguir viviendo en el piso "de tamaño suficiente" que tienen en la zona de San Roque, si bien son conscientes de que quizá tengan que hacer un cambio por motivos de fuerza mayor. Conde Roa, además, confesó a EL CORREO GALLEGO que piensa utilizar muy poco el coche oficial (un Volkswagen Phaeton) y que tiene previsto ir andando a todos los sitios que pueda. El alcalde in péctore no tiene coche propio y la familia utiliza para sus desplazamientos un sencillo Peugeot 307 que Benita trajo desde Alemania. Afirman que no necesitan más.
Santiago. La lucha en la campaña electoral del 22M ha hecho mella en Conde Roa. El mismo día en que los compostelanos le dieron su voto de confianza para alzarlo como alcalde de la capital gallega declaró estar "muy contento, pero también agotado". Ayer, en la rueda de prensa, confesó a EL CORREO que no había podido dormir. De todos modos, mostró ganas de trabajar y aprovechó para expresar su satisfacción por ser el nuevo alcalde de Santiago. "Mis aspiraciones políticas están totalmente cubiertas", apostilló.
"Era un sueño que tenía y que se ha cumplido. Pero no solo me alegro por mí, sino por el PP", dijo, Pese a la victoria alcanzada, Conde Roa aseguró que "no olvido las veces que salí derrotado en las elecciones". De ello, dijo, aprendió una lección: "A no caer pero tampoco a crecer de más".
